Poemas sin terminar de una historia ya acabada. IEsta noche la Luna es más negra para mi alma, los grillos no cantan sus romances sino que lloran sus desdichas.
Cada Estrella que me mira desde un cielo inalcanzable se ríe silenciosamente de mi vida póstuma, caprichosa y marchita.
Las roídas membranas de mis demoniacas alas son las huellas que quedaron tras la lluvia de espinas que fueron tus palabras.
Recuerdas, mi pálida amante, cada palabra que desperdiciamos en el vacío de nuestros ojos de piedra y transparente escarcha?
Fueron nuestros versos los sentimientos en que paramos nuestro castillo de arena que se llevó el viento de las mentiras?
Eras un hada errante que derramó su sangre entre las secas espinas de mi negro jardín de rosas muertas.
Te encontré lacrimosa mientras tus llagas florecían a causa de la ponzoñosa soledad de mi palacio caído.
Mis labios bebieron tus lágrimas y mis manos sanaron tus heridas; tus ojos derribaron mis muros podridos.
Ya nada queda sino recuerdos y espejismos de fantasmas y una que otra partitura corrompida por desafinadas mentiras.
Compartimos cada muerte en la alegría de un nuevo despuntar, velados al mundo en la crónica melancolía de nuestra piel.
Mi espada quedó rota en la última batalla y tu corazón pereció víctima de la saeta poluta de angelicales envidias.
Mis ojos que conocen la hondura de las sombras extrañamente no distinguieron las notas de tu voz entre los ecos del silencio.
Sigo reinando los Siete Infiernos, disfrutando el cálido vacío de sus rincones oscuros, adornados de lágrimas, versos, sangre y pasión.
Mas, sigo también recordando...
IIEsta noche es noche de tango,
y también es noche de muerte.
En algún momento me quedé encerrado
en la discordia entre la luz y la sombra.
Los ecos del silencio se perdieron
en el vacío de tu distancia.
Me suena tu voz en la conciencia
mientras se escapan clandestinas
cada una de tus miradas inciertas,
cada temblor de tu cuerpo efímero.
Dónde quedó el juramento de tu eternidad?
El poema de tu nombre quedó escrito
por tu pluma callada en papiros de aire!
Mis ojos sangran sus lágrimas,
derrochan sus emociones guardadas
en la secanía inerte del tiempo fugado.
Los ecos del silencio se perdieron
en el vacío de tu viva muerte.
IIIDistancias inexorables,
vacíos oscuros que opacan la mañana
con la lejanía de tus palabras
y el silencio de tus labios enclaustrados.
Dónde están tus ojos inciertos,
aquellos que un día fueron mis antorchas?
Dónde se fueron tus pasos,
que hoy son un sendero
que se pierde entra tanta maleza?
Escondido entre la niebla
los murmullos del viento son sentencia:
la condena a una celda sin paredes:
el destierro de uno que nunca tubo tierra.
Un día tus manos fueron comida,
el elixir que calmó mi sed de compañía.
Me quedan como marcas de latigazos
los recuerdos de tu conscupiscente cuerpo
que se enredaba en mi piel desnuda,
encarnándote en mi pecho hasta tu alma!
Lord Lavengro
Viña del Mar, entre junio y julio de 2006.