
de la Tierra, la lluvia los apaga,
el silencio ahogó sin esperanza
a los ojos del tiempo y de la vida.
Corazones de lata se ensombrecen
y la carne se cae del difunto.
La neblina que oculta a este mundo
calcinaba las letras que envejecen.
De rodillas dobladas, laceradas,
en torrentes de sangre que se escurre
entre piedras quemadas, ya no suben.
(Recorriendo sus huellas olvidadas
la penumbra se come y se vomita
y el hastío sumerge en pesadillas.)
Escrito en abril 16 de 2005.















